Este sábado 31 de mayo, el Papa León XIV presidió el cierre del mes mariano con una emotiva vigilia en los Jardines Vaticanos, culminando con el rezo del Santo Rosario en la Gruta de Lourdes. La ceremonia, que comenzó en la Iglesia de San Esteban de los Abisinios, incluyó una procesión con antorchas y contó con la participación de fieles, religiosos y miembros de la Curia. Durante su alocución, el Pontífice exhortó a los presentes a vivir en coherencia con su fe: «Que la lengua esté en armonía con la vida y los labios con la conciencia».
La Gruta de Lourdes, réplica de la original en Francia, es uno de los lugares más emblemáticos de los Jardines Vaticanos. Desde 1902, ha sido un espacio de oración y contemplación, albergando una estatua de la Virgen María que recuerda las apariciones a Santa Bernardita. Este lugar ha sido escenario de múltiples celebraciones marianas a lo largo de los años, incluyendo el rezo del Rosario presidido por el Papa Francisco en 2021 para invocar el fin de la pandemia.
La ceremonia de clausura del mes mariano es una tradición que resalta la importancia de la devoción a la Virgen María en la vida de la Iglesia. Durante mayo, los fieles son invitados a profundizar su relación con María a través de la oración y la reflexión. El Papa León XIV, al continuar con esta tradición, refuerza el papel central de María como modelo de fe y obediencia a Dios.
La participación del Papa en esta vigilia mariana subraya su compromiso con la promoción de la espiritualidad mariana y la importancia de la oración en la vida cristiana. Al concluir el mes dedicado a la Virgen, el Santo Padre recordó a los fieles la necesidad de una fe vivida con autenticidad y coherencia, inspirándose en el ejemplo de María.

